Y, ¿Te gusta Buenos Aires?


De tanto en tanto me hacen esa pregunta con cara de "¿qué te parece mi nuevo peinado?" y nunca se bien qué contestar. O mejor dicho, sí se qué contestar, pero también se que si digo lo que pienso de verdad no hay forma de no quedar en puntos negativos con el que me la está haciendo. Así que mi respuesta es siempre la frase deshonesta: "sí, qué se yo, es lindo...".

En mi defensa, en un principio esa respuesta no era la vil mentira que es ahora: si bien me estaba cubriendo, la verdad es que sinceramente no tenía idea si Capital Federal me gustaba o no como lugar para vivir. No estoy hablando de una visión de turista, esos sujetos son capaces de calificar un montón de guano de "re lindo" y un chiquito en la calle vomitando sangre del hambre como "pintoresco". Hablo de vivir el día a día en una ciudad X distinta de la natal, con las vivencias, percepciones y conclusiones personales que uno puede sacar de semejante experiencia.


Como no acostumbro escribir cosas personales en el blog (y mucho menos usarlo de diario íntimo porque es re gay), es natural que el musculoso y sensual lector se pregunte de qué carajo estoy hablando y por qué mierda no escribí más apuntes de armonía. La segunda pregunta tendrá que esperar a otra ocasión  menos gay para ser respondida, pero para despejar la primera supongo que es justo que cuente más o menos cuál es el trasfondo de la cuestión. De todas formas no estoy escribiendo esto para lloriquear sobre nada, la idea es que el que lo lea pueda tener una perspectiva y una opinión (muy subjetiva) "honesta" de cómo ve y vive alguien en mi situación a la ciudad capital. Así que ahí va un poco de historia personal:


Mi nombre es Francisco y mi apodo es Chicho. Por falta de interés, no se de dónde viene ni qué significa ninguno de los dos, y al nombre lo uso sólo para cuestiones oficiales porque me dicen como me dicen desde antes que empecé a meter los dedos en el enchufe, así que esa es mi identidad. Hola.

Nací (o me invocaron. Nunca sabré la verdad porque me comí a mis padres) hace 24 años en Yerba Buena, Tucumán, Argentina, América, Tierra. Pasé los primeros 17 años siendo como toda persona común, mitad boludo y mitad pelotudo. En algún punto que desde aquí se ve borroso aprendí a tocar la guitarra eléctrica (Ró Pesado), me metí a una banda y le tomé el gustillo a esto de la música, lo cual me llevaría más tarde a adquirir cierta tendencia a masticar púas y al sonido en general. Al egresar de la secundaria me anoté, naturalmente, en Ingeniería en Computación.

Un año después, decepcionado porque la carrera no tenía tantas materias sobre música y sonido como prometía el folleto (y lo de los dinosaurios robot también resultó ser mentira), me cambié a la Tecnicatura Universitaria en Sonorización, que se da en la Facultad de Artes (no preguntes) de la U.N.T.

El problema ahí fue, además de que las muchachas de Diseño de Interiores nos miraban como desde arriba y pasaban caminando rápido cuando los de Sono andabamos cerca, que la carrera no era eficaz. Demasiadas cosas hechas así nomas, poquísimo presupuesto, profesores que llegaban una hora tarde o no llegaban, materias mal dadas, contenidos erróneos y obsoletos, plan de estudios hecho a las apuradas, y todo lo demás que se le sumaba por ser engendro de la burocracia estatal (léase: paros sin sentido, facultad tomada por "estudiantes" eternos para tomar mate, elecciones corruptas, centro de estudiantes al reverendo pedo, etc.). En fin, el resultado fue que en lo que menos me di cuenta ya llevaba dos años en una carrera de tres y no había aprendido prácticamente un carajo de nada. En el interín me puse a trabajar en lo que conseguía, que por alguna razón siempre terminaba siendo algo de atención al cliente/público.

No tengo otros talentos o intereses de los cuales se puedan hacer una carrera, por lo que la única que me quedaba era buscar un lugar para estudiar "lo mío" donde sí enseñen de verdad. Tenía como opción San Luis o Capital Federal, siendo la diferencia nula para mí. Ganó CF por la simple razón de que mi hermana ya estaba viviendo en esta ciudad y era menos complicado conseguir un departamento para los dos que cada uno se banque solo por su lado en ciudades diferentes. Además, nunca hay que perderse una oportunidad de hincharle las pelotas a los seres queridos.


Así fue que el martes 35 de Bhudiembre de 2007 cacé mi último dragón de Komodo y me dispuse a empacar las maletas -de dragón de Komodo- para abordar el buque con destino a unas tales islas Falkland, que hacía escala en Buenos Aires.


La primera parte del 2008 me la pasé buscando trabajo, lo cual, sumado a la Guía-T, me sirvió para conocer prácticamente todos los lugares y zonas "importantes", aprenderme los recorridos de los ómnibus que me servían, la disposición de los barrios y las calles, y demás boludeces necesarias para sobrevivir en un lugar nuevo, todo mientras estudiaba en el CEARTEC. De la segunda mitad del año pasado hasta la mitad de este seguí estudiando  (mientras trabajaba, para variar, en atención al cliente) ahí hasta que hubo un quilombo con un aumento imprevisto (x2) de la cuota que no viene al caso contar, y me convino cambiarme a Tecson, que es donde estoy ahora hasta que termine la fucking carrera de una vez el año que viene.






Todo eso para aclarar más o menos desde dónde estoy por decir lo que estoy por decir, y para que el que lea esto sepa -no voy a pretender que alguien entienda algo en internet, seamos realistas- que lo que estoy por describir es una percepción subjetiva basada en mi propia experiencia de acuerdo a mi personalidad, ideología, temperamento, etc.





Volviendo entonces a lo de la pregunta: No, Buenos Aires no me gusta como lugar para vivir. Sí, es una ciudad "linda" . Sí, hay trillones de cosas distintas para hacer (siempre y cuando tengas mucha plata). Sí, hay mucha gente inteligente, chistosa y talentosa que vale la pena conocer. Pero a no me gusta.


Podría dejarlo ahí nomás pero prefiero, para que quede bien claro que esto es algo que lo pensé mucho y no me lo saqué del culo, dejar más o menos explícitos los motivos que me llevaron después de dos años a decidir que ni en pedo me quedo en esta ciudad una centésima de segundo más de lo estrictamente necesario, y que si algún día la naturaleza se equivoca y me da hijos no quiero que crezcan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Como última aclaración, la comparación con Tucumán me resulta inevitable, porque es mi lugar de siempre y porque no viví en otro lugar como para meterlo en la ecuación.


A los bifes:


Hay tres razones principales, todas insalvables y relacionadas entre sí. Hay cosas que se derivan y conclusiones más allá de lo que estoy escribiendo, pero prefiero no alargar mas el chorizo este:






#1 Digamos que la proporción de estúpidos y de soretes en CF es exactamente la misma que en todo el país. Es más, para no decir "todo el país", ya que no viví en las 23 provincias, voy a comparar sólo con la mía. Proporción de idiotas y soretes = constante.

Supongamos que dicha proporción es de un 25% de imbéciles (pero pelotudos en serio, de esos que te hacen preguntar si Darwin no habrá postulado la teoría de la evolución al revés) y otro 25% de soretes (que van desde el que no le cede el asiento a una embarazada en el ómnibus hasta el que ve cómo una señora anciana se cae en medio de la vereda y sigue caminando ligerito. Ni siquiera estoy contando los que se "ganan" la vida estafando y sacando ventaja de la gente).

Ahora, como ya conté, yo trabajé en el "ramo" de atención al cliente desde los 19 a los 23 años más o menos. En ese tipo de trabajo se ve a la gente como es de verdad, desde como te trata a vos como empleado de mostrador hasta como interactúa y se comporta con otra gente, si dice por favor y gracias (y si lo hace de verdad o de compromiso), y básicamente cualquier otra demostración de la capacidad de sentir empatía. Quiero aclarar que yo no soy super simpático, si bien soy tranquilo y hago el intento de no tratar a los demás como el orto (por lo menos hasta que me saquen de las casillas, que no suele suceder muy seguido pero pasa), digamos que no soy candidato a promotor de boliche.

Tirando un valor mas bien simbólico, en Tucuman habré tratado (cara a cara, nunca trabajé con el  teléfono porque te revienta el oído y yo lo necesito para mi carrera) con unas 100 personas por dia, sin contar las actitudes y personas que solamente veía por la calle. En CF supongamos que traté con 300 personas diarias durante el tiempo que trabajaba en atención al cliente/público y unas 200 normalmente.

Manteniendo la proporción, en Tucumán tengo que lidiar con 25 taraditos y 25 hijos de puta por día. En Capital tengo que soportar 75 de los primeros y 75 de los segundos. El problema es que uno tiene un límite de resistencia o tolerancia dado en parte por la educación y en parte por temperamento. Yo viví toda la vida en un ambiente donde desarrollé tolerancia a X cantidad de imbéciles diarios, y el aumento brusco de cantidad (aunque la proporción siga siendo la misma) me pateó en el centro de las pelotas. Porque lo que importa y lo que te afecta al final es la cantidad, la mente no encuentra ningún tipo de consuelo en "pero la proporción de boludos es igual en todos lados" o su frase hermana "pero pelotudos hay en todos lados". Para mi cerebro yo le cambié de 50 a 150 personas de mierda por día y él no estaba preparado. Y convengamos que entrenar al cerebro en algo así no es lo que se dice fácil.

Como consecuencia puede pasar una de dos cosas:

a) Mentalmente uno sigue con la misma capacidad de tolerancia (baja para los nuevos valores) y naturalmente se vuelve mas antipático, arisco y antisocial que antes (presente);

b) Se adapta y mimetiza no con el 50% que más o menos vale la pena, sino con el 50% malo, porque el primer grupo es el que tiene que soportar al segundo y su cerebro ya probó que no puede manejar eso. Estos son fáciles de detectar porque son los típicos que a 3 meses de vivir en CF cambian de repente su acento y forma de hablar de toda la vida por el acento porteño (10 años viviendo en un lugar distinto te creo que te cambien el habla, pero si pasa en menos de un año mmmmmmmmmm). A su vez esto puede pasar porque se sienten menos que los porteños (que sería estúpido) o porque los consideran demasiado tontos como para entender su forma de expresión, costumbres, etc. (que sería de sorete). De las dos formas terminan formando parte del 50% choto.






#2 Como consecuencia de la cantidad y amontonamiento brutal de gente se da un fenómeno parecido a lo que pasa en internet:

Persona normal + Anonimato = Imbécil.

El hecho de que nadie se conoce con nadie y de que las chances de que vuelvas a ver a la señora que dejaste parada en el colectivo son micorscópicas contribuyen muchísimo a la actitud de "bah, total no la voy a ver nunca mas/total aca nadie me conoce". En esto me parece, de nuevo, que es muy importante el entorno en el que uno se cria y la educación que recibe. Yo crecí en Tucuman, donde es muy probable que si tomás el mismo colectivo a la misma hora todos los días la gente que lo toma con vos tambien lo haga, y si llegás a joder a alguien, como mínimo te vas a subir en un omnibus lleno de miradas de bronca todos los días. Además de que mi papá y mi mamá se mataron para que yo entienda que no está bueno ser un hijo de puta, eso suma tambíen.

Me da la sensación (repito: subjetiva) de que los porteños pueden muy bien conseguir lo segundo pero nunca lo primero. Desde chiquitos se crian en un entorno donde no hay consecuencias sociales verdaderas, donde nadie te va a apuntar con el dedo si te mandas una cagada, nadie va a decir nada si jodes a otro y al día siguiente podes volver al mismísimo lugar donde le measte en la boca a un linyera y nadie va a decir ni pío. Es muy difícil que alguien desarrolle la capacidad de empatia en un entorno que no lo levanta a puteadas cuando le hace un mal a otro ser humano.

Si al entorno le chupas un huevo, si total sos otra cara vacía sin nombre y a nadie le importas un carajo ni vos ni lo que hagas, entonces podés hacer cualquier cosa y mandarte las cagadas que se te canten porque no hay consecuencias. Y una cosa es entrar en ese ambiente con 22 años como yo, y otra muy distinta es nacer y crecer en un lugar así.






#3 En Capital Federal estás solo. Por mas amigos y famila que tengas, estás solo y encerrado.

Esto es difícil de explicar si no tuviste las dos experiencias, pero no es lo mismo vivir en una casa que vivir enjaulado en un departamento. Por más que la casa sea una choza hecha de cartón y el departemento sea un piso lujoso en Palermo [Insterte nombre de localidad estadounidense aquí]. No es lo mismo. No podés engañar al cerebro: vivís en una cajita metida en otra caja mas grande llena de cajitas exactamente iguales que la tuya. Pasás tus días en una "unidad", y los ruidos constantes de las otras unidades se van a encargar de hacerte acordar que estás rodeado y amontonado con otra gente. Y si alquilás, todos los meses cuando vas a pagar tenes que caer una y otra vez en la realidad de que en lugar donde comés, dormís, estudias, te entretenes y pasas tiempo con otras personas no te pertenece. Y si ese lugar no es tuyo, ¿qué te queda?

En la calle tambien estas enjaulado, la pared de edificios te hace sentir constantemente como rata en un laberinto, y si te gustaba ver el cielo (completo) más vale que te vayas acostumbrando a la idea de que te vas a tener que conformar sólo ventanitas para pispear. El bombardeo a los sentidos es constante, el tráfico que te aturde, la gente que habla gritando, los olores agrios fuertes en todas partes y las mil millones de cosas que te invaden la vista a todo momento. En el estado de aturdimiento en que quedás con todo eso (todos los días todo el día) el entorno te obliga a mantenerte alerta: a que los hijos de puta de los conductores de autos no te pisen por más que su semáforo este en rojo, a que no te roben, a los empujones, a que los comerciantes no te estafen (todos son picaritos en Buenos Aires), etc.

Para encontrarte con tus amigos y tus seres queridos tenes que hacer toda una planificación con 3 meses de anticipación. Primero porque estén donde estén es lejos, segundo porque tenés que ver de que las "agendas" coincidan, y tercero porque la verdad que cuando tenes un tiempo libre las fuerzas que te quedan son las suficientes como para tirarte a la cama a dormir y nada más. No voy a decir que es imposible, pero si MUY difícil costruir relaciones de amistad verdadera de esa forma, viendo a tus amigos a intervalos pequeños y planificados como si fueran clases.










Creo que lo único que me quedó para decir va para esos que se quejan y se quejan y se quejan de Buenos Aires: VAYANSE A VIVIR A OTRO LADO. Ahora. No sean cagones. La mayoría de las provincias que yo conozco son lugares no sólo lindos para ver como turistas, sino agradables y tranquilos para vivir. Lo que está afuera de la General Paz no es el lejano oeste, SÍ hay tecnología, SÍ hay profesionales grosos, SÍ hay negocios de todos los rubros, SÍ hay boliches, SÍ hay recitales y SÍ hay oportunidades (salvo que seas un pajero o un picarito ventajista, en cuyo caso ojalá te sodomice un mastodonte).





Se por experiencia que va a saltar alguno a decir que estoy "equivocado", "las cosas no son tan así" o que "no está de acuerdo" conmigo. Por eso me tomé el trabajo de explicar con lujo de detalles lo subjetivo de este texto, y que como tal no puede ser discutido. Tratar de rebatir esta impresión personal mía de Buenos Aires sería como que yo diga "no me gusta el limón porque es muy ácido para lo que yo tolero, me hace dar una puntada en la cabeza y la cáscara me deja un olor fuerte que no me agrada", y algún tarado me replique que no está de acuerdo, o peor, me salte con "que te metés con el limón, que yo lo comí toda la vida y no es como vos decís, que tiene vitamina CH, que mi papá cocecha limones, bla bla bla". Repito: es una impresión personal y subjetiva, y como tal no es susceptible de ser discutida, lo siento. Generalmente estoy abierto a cualquier opinión o crítica pero esta vez no corresponde. Aunque si alguien quiere contar su propia versión, adelante.


6 comentarios [Comentar]:

  1. Publicate un libro fran, me encanta leerte!!

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  2. Se entiende y creo que tenes razon. Yo laburo todo el dia en capital pero vivo al ladito, en Gran Buenos Aires. Creo que asi la piloteas mejor, tengo todos mis amigos por ahi. Lo unico que te tenes que acostumbrar al viaje (minimo una horita.)

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  3. te olvidaste del tiempo muerto que perdés transladándote a donde quieras transladarte... por ej yo, laburando en Adrogué, 1 hora y media por día ida y vuelta = 3 hs muertas que pierdo por día, que podría estar descansando (no cuenta dormir en el tren o subte) o laburando, o haciendo lo que se me cante. Lo mismo pasa al que vive "cerca" porque el tráfico es un infierno, y aunque vivas en Recoleta y trabajes en Puerto Madero, te vas en auto o en bondi y tardás 1 hora en horario pico, o sino tomate un subte y viajá como sardina enlatada, pero llegás más rápido.
    Tampoco es para descontar la cantidad de marchas, piquetes, protestas, etc con las que te cruzás día a día y hacen más infernal el tráfico... porque si hay algo que los porteños tienen es su capacidad, habilidad y hábito para la queja constante... ojalá pongan tantas pilas muchos para lograr un cambio social más profundo que lograr más y más planes "trabajar" o como sea que se llamen, que lo último que se logra es trabajar.
    Similitud: el individualismo. Tanto en CF como en Tucumán. En la 1ª se suma a lo que hablás de la soledad... todos saltan y se quejan, pero cuando les tocan su individualidad, no cuando pasa algo grave a otros. En Tucumán, cada uno vive su vida y su burbuja, mientras esté todo bien para mí y mi entorno social (restringido), está todo perfecto. En los 2 lugares hay poco compromiso social y político... la política no son los políticos, podemos ejercerla todos, si queremos.
    Se entiende Chicho... lo bueno es que yo también pude hincharte las pelotas mientras vivíamos juntos, jajaja

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  4. yo soy de montevideo y estoy totalmente de acuerdo contigo, comparto la misma perspectiva de sistema pero es imposible dejar de enamorarme de buenos aires

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  5. escribes chévere. yo vivo en buenos aires hace como 3 meses y recién me estoy acostumbrando. igual mi experiencia es un poco distinta xq a pesar de q eres de tucumán sigues siendo argentino.

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