En la mayoría de los países de Occidente un autor tiene, desde el momento de la "creación" de su obra, ciertos derechos sobre ella, como la forma en que se distribuye, la explotación comercial y el manejo de las obras derivadas de ésta.
En realidad el autor tiene todos los derechos que la ley de su país (o donde la registre) le otorgue sobre su obra, salvo que los ceda (por ejemplo a una discográfica). El problema es que hasta hace unos años, la única forma - o la mas "común"- de ceder derechos de autor era a todo o nada. O entregabas el marrón o se te hacía casi imposible distribuir y difundir tu obra, ni hablemos de sacarle provecho económicamente.
En realidad el autor tiene todos los derechos que la ley de su país (o donde la registre) le otorgue sobre su obra, salvo que los ceda (por ejemplo a una discográfica). El problema es que hasta hace unos años, la única forma - o la mas "común"- de ceder derechos de autor era a todo o nada. O entregabas el marrón o se te hacía casi imposible distribuir y difundir tu obra, ni hablemos de sacarle provecho económicamente.
Las dos únicas formas de hacer que tu obra viaje (además de tocarla vos mismo en varios lugares) eran distribuirlas en un formato físico - discos, cassettes, etc.- y lograr que la pasen por algún medio masivo - radio, TV-. Naturalmente, esas dos cosas no estaban al alcance de cualquier mortal, y el que quería utilizar alguno de los dos métodos tenía que pactar con los poderosos que tenían dominio sobre esos recursos. Por lo general, el objetivo de estos buenos señores no era (ni es) promover la cultura, sino enriquecerse económicamente; por lo que, lógicamente "necesitaban" que les cedas todos tus derechos de autor para sacarles el máximo provecho posible.
Así se llegaba a la situación ridículamente estúpida - además de injusta- en la que el dueño de la música que te tomaste el trabajo y el tiempo de hacer no eras vos sino algún viejo trajeado con sobrepeso que vive en Miami. Ese señor podía compartir con vos las ganancias que le reporte la explotación de los derechos de tu obra, pero ya que le cediste todos los derechos no tenía ninguna obligación, así que lo que hacía era tirarte unas migajas para que no digas que no te da nada (hablando de piratas...) . Tu música ya no era "tu" música, y por estúpido que eso suene la mayoría de los autores se prendían a esto porque no había muchas otras opciones viables.
Internet cambió el panorama. De repente ya no es necesario un soporte físico para que un desconocido de otra provincia o país escuche tu obra. A su vez, al oyente dejó de resultarle necesario y práctico el formato físico. Y el gordito trajeado de Miami no se vio venir esto, lo cogió por sorpresa. Así que hizo lo que cualquier persona racional haría en esta situación: empezó una cruzada contra sus propios clientes y sus consumidores. Tiene sentido, si tus consumidores dejan de comprar tu producto (soportes físicos con grabaciones de audio en este caso) no es porque ya no les sirva ni les interese, sino porque son unos delincuentes y merecen ser perseguidos y castigados. Eso va a incrementar las ganancias. Porque así funciona el libre mercado ¿verdad?
Con la posibilidad de difundir tu obra por tus propios medios sin necesidad de depender de una corporación malévola que te tenga agarrado de las pelotas vuelve la chance de tener el control sobre tus derechos de autor. La "complicación" surge a la hora de gestionar y administrar esos derechos para sacarles el jugo, porque no todos tenemos el conocimiento en leyes que se requeriría para hacerlo exitosamente. Por suerte existen organizaciones como Creative Commons, que nos ayudan a elegir una licencia que se acomode a nuestras necesidades. Por ejemplo, si queremos habilitar a cualquiera a que baje y copie nuestra música podemos hacerlo, y podemos ponerle condiciones, como no hacerlo con fines de lucro y explicitar quién es el autor de la obra. También se puede elegir qué va a pasar con las obras derivadas que realicen otros a partir de las nuestras: se puede poner la condición de que están permitidas siempre y cuando se registren bajo la misma licencia que la original (licencia robusta o Copyleft) o no. De más está aclarar que este tipo de licencias son extremadamente flexibles y se pueden acomodar a situaciones particulares.
Hay una discusión sobre qué se considera música libre y qué no, así que voy a dar mi propia definición de lo que yo considero música libre:
Música Libre es la que cumple con las siguientes condiciones:
Desde cualquier punto de vista a los músicos les conviene mucho más gestionarse por licencias tipo Creative Commons, primero porque les da control total sobre sus derechos de autor, segundo porque no tienen que entregarle el ano a algún lunático millonario, y tercero porque el nivel de éxito que alcance va a estar dado no por los caprichos de dicho lunático sino por el esfuerzo que ponga en hacer una obra de calidad y en difundirla. Esto llevaría quizás a un sistema darwinista, donde los que mejor la lleven y sobrevivan sean los mejores. Por mí perfecto, estoy harto de que a los que mejor les valla sean músicos mediocres o directamente malos.

El Michey apoya la Cultura Libre
Así se llegaba a la situación ridículamente estúpida - además de injusta- en la que el dueño de la música que te tomaste el trabajo y el tiempo de hacer no eras vos sino algún viejo trajeado con sobrepeso que vive en Miami. Ese señor podía compartir con vos las ganancias que le reporte la explotación de los derechos de tu obra, pero ya que le cediste todos los derechos no tenía ninguna obligación, así que lo que hacía era tirarte unas migajas para que no digas que no te da nada (hablando de piratas...) . Tu música ya no era "tu" música, y por estúpido que eso suene la mayoría de los autores se prendían a esto porque no había muchas otras opciones viables.
Internet cambió el panorama. De repente ya no es necesario un soporte físico para que un desconocido de otra provincia o país escuche tu obra. A su vez, al oyente dejó de resultarle necesario y práctico el formato físico. Y el gordito trajeado de Miami no se vio venir esto, lo cogió por sorpresa. Así que hizo lo que cualquier persona racional haría en esta situación: empezó una cruzada contra sus propios clientes y sus consumidores. Tiene sentido, si tus consumidores dejan de comprar tu producto (soportes físicos con grabaciones de audio en este caso) no es porque ya no les sirva ni les interese, sino porque son unos delincuentes y merecen ser perseguidos y castigados. Eso va a incrementar las ganancias. Porque así funciona el libre mercado ¿verdad?
Con la posibilidad de difundir tu obra por tus propios medios sin necesidad de depender de una corporación malévola que te tenga agarrado de las pelotas vuelve la chance de tener el control sobre tus derechos de autor. La "complicación" surge a la hora de gestionar y administrar esos derechos para sacarles el jugo, porque no todos tenemos el conocimiento en leyes que se requeriría para hacerlo exitosamente. Por suerte existen organizaciones como Creative Commons, que nos ayudan a elegir una licencia que se acomode a nuestras necesidades. Por ejemplo, si queremos habilitar a cualquiera a que baje y copie nuestra música podemos hacerlo, y podemos ponerle condiciones, como no hacerlo con fines de lucro y explicitar quién es el autor de la obra. También se puede elegir qué va a pasar con las obras derivadas que realicen otros a partir de las nuestras: se puede poner la condición de que están permitidas siempre y cuando se registren bajo la misma licencia que la original (licencia robusta o Copyleft) o no. De más está aclarar que este tipo de licencias son extremadamente flexibles y se pueden acomodar a situaciones particulares.
Hay una discusión sobre qué se considera música libre y qué no, así que voy a dar mi propia definición de lo que yo considero música libre:
Música Libre es la que cumple con las siguientes condiciones:
- No criminalizar ni perseguir al oyente. Esto incluye permitirle bajar, escuchar, copiar, prestar y compartir las grabaciones cuantas veces quiera y con quien quiera.
- No utilizar una licencia del tipo copyright. El chiste de la Música Libre es que el autor tenga el mayor control posible sobre la explotación de sus derechos de autor, por medio de liberar algunas atribuciones que son imposibles (o demasiado difíciles para alguien normal) de controlar.
- Que el autor mismo y no otra persona sea el dueño de los derechos de autor importantes, sobre todo de distribución y explotación comercial. Puede conceder permisos para lucrar con su material u obras derivadas de la suya pero no ceder los derechos.
- No estar el autor afiliado ni relacionado a entidades de "gestión de derechos de autor" tales como la SGAE, CAPIF, SADAIC o similares. Si algo está claro es que esas agrupaciones no quieren que la cultura sea libre y están dispuestas a atropellar a quien sea para que eso no pase. Asociarse con alguna de ellas es estar en contra de la Música Libre.
Desde cualquier punto de vista a los músicos les conviene mucho más gestionarse por licencias tipo Creative Commons, primero porque les da control total sobre sus derechos de autor, segundo porque no tienen que entregarle el ano a algún lunático millonario, y tercero porque el nivel de éxito que alcance va a estar dado no por los caprichos de dicho lunático sino por el esfuerzo que ponga en hacer una obra de calidad y en difundirla. Esto llevaría quizás a un sistema darwinista, donde los que mejor la lleven y sobrevivan sean los mejores. Por mí perfecto, estoy harto de que a los que mejor les valla sean músicos mediocres o directamente malos.

Excelente post.
ResponderEliminarSi me permitís Chicho voy a dejar un link que también conocés para que la gente vea que existen bandas que usan la licencia Creative Commons.
http://www.jamendo.com/es/
Y no se preocupen que nadie los va a perseguir por bajarse un disco desde esa página.
Que grande el Michey!!
Graciela!
ResponderEliminarJamendo es una masa, pero la deje para despues porque sino se me hacia demasiado largo el post. En realidad este empezo siendo una introduccion para Jamendo pero me quedo asi. En fin...
Chicho no te lee ni tu mama el blog XD, pero aun asi excelente post y aguante JAMENDO !!
ResponderEliminarHola Chicho! Muy buen blog! Solo para entendidos.
ResponderEliminarFlaco: Que no haya comentarios no quiere decir que no se lea el blog.
Saludos desde Ushuaia!!!
Pilar.
Gracias.
ResponderEliminarNo hay comentarios porque los filtro.
Y si, cada vez lo voy a hacer mas especifico, no es un diario intimo.
Avisa cuando vengan!
Muy bueno el comentario. Especialmente el concepto de musica libre. El blog mejoraria bastante cuidando un poco el leguaje. Lo informal no lleva necesariamente a lo vulgar
ResponderEliminarGracias por pasarte!
ResponderEliminarMi concepto de musica libre es bastante radical digamos, pero parece que no soy el unico que piensa asi.
Y lo del lenguaje lo pense, pero despues lo pense mejor, y si no voy a tener libertad de expresion (no solo de que es lo que digo sino como lo digo) en mi propio sitio, donde la voy a tener? Las malas palabras estan ahi porque no las puedo reemplazar con otras, sino la frase perderia el sentido que le quiero dar en cada caso. El lenguaje esta bien cuidado, es lo mas claro y preciso que puedo lograr, el hecho de que use malas palabras no lo hace vulgar, ni mucho menos "peor", al contrario.
Buena chicho, 100% Agree, lo voy agregar a favoritos al blog.
ResponderEliminarGraciela. Tambien te podes subscribir al feed. O preguntarme cuando actualizo.
ResponderEliminarNo hay día en que la SGAE no meta la mano en algún lado, aquí en España...
ResponderEliminarPor suerte los de aca no tienen tanto poder, pero son igual de desagradables.
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